Metafísica

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miércoles, 22 de octubre de 2014

SENTIDO Y REFERENCIA, ¿UNIVERSALIDAD?

       Muchas veces nos ha pasado; al clarear un nuevo día siempre hay  un ultimo lucero en desaparecer ― lucero matutino — al momento de asomarse el radiante sol y luego al finalizar el día, en el atardecer hay un único lucero, quien es el primero en dejarse ver, al ocultarse el sol — estrella vespertina ― este lucero del cual nos referimos es el planeta Venus. De esta vivencia vamos a  tratar ahora. En numerosas ocasiones nos pasan cosas similares,   pero que a la larga suelen ser lo mismo. Con esto no se pretende decir; nuestros sentidos externos engañan, no obstante lo sucedido allí, es que la mente del hombre juega con los conceptos y palabras como un niño con lo bloques de un lego creando así, proposiciones. 

Como bien sabemos, cuando un hombre conoce los
 «términos o cosas nuevas y las empieza ha relacionar sufren ciertas modificaciones de su sentido en virtud del contexto en que  se emplean» (Mariano Fazio, francisco Fernández Labastida, Historia de la Filosofía contemporánea, Palabra, Madrid 2004, pp. 218.)
 aunque el signo sea el mismo y sin pasar por alto que el pensar no es lo sinónimo de lo pensado los dos son distintos.

Por  el ejemplo dicho es la dada por Gottlob Frege — Hombre de gran capacidad intelectual, considerado padre de la lógica matemática y de la filosofía analítica. Entre sus obras principales podemos mencionar: sobre el sentido y la refencia (1892), entre otras, es la que nos interesa ahora― Cuando Frege hablada de el sentido (sin) y la referencia en ocasiones también puede traducirse como significado (Bedeutung)  de alguna experiencia vivida y, claro por la manera de cómo nuestra mente llega a trabajar cuando entiende un concepto o alguna argumentación de algo extra mental llamado por él, la referencia.

Ahora hagamos pues la explicación de cómo entiende el sentido y la refencia sin olvidar el motivo del por que da el ejemplo de lucero matutino y lucero vespertino,  iniciamos diciendo la manera de cómo entiende la aplicación del concepto:

«Cando se concibe o piensa una idea, no se la crea, sino que se entra en una cierta relación con algo que ya existía antes; relación que es diferente de la de ver una cosa y de la de tener una representación» 
Gottlob Frege, Kleine Schriften (ed. I. Angelelli), Darmstadt  1967. Pág. 354.

Lo que dice Frege es hasta cierto punto verídico, ya que las ideas entendidas, tuvieron algo que ya existía (referencia) que me ayudo a formarlas. Por ende cuando hablamos, habrá siempre sentido y   referencia; si no le podemos dar un sentido a todo lo que decimos no podemos entender en si lo que aquello que deseamos entender. 
Hagámonos ahora unas cuantas  preguntas ¿Qué es el sentido y referencia?  el primero es el modo como este describe la referencia, lo real significado por la expresión lingüística, es por medio de la cual se transporta o transparenta es el planeta Venus, en el ejemplo del lucero seria el signo que le da sentido a la transparentacion que se hace,   es lo entendido de la referencia a mi conocimiento, por medio del signo  captado por mis sentidos —es por lo tanto aquello entendido—; el segundo en cambio es un elemento extralingüístico: es lo real significado por la expresión lingüística:   es algo extramental, al mismo tiempo extralingüístico, ya que esta fuera de mi mente y sin los términos lingüísticos yo no podría describirlo para poder decir algo de X o Y signo,  es algo del cual no puedo dudar que exista, entonces afirma su valor de verdad; para el ejemplo del lucero en los dos momentos a parece la misma referencia que seria el planeta Venus, sin embrago en esta ocasión como en muchas otras ocasiones poseen sentidos distintos, en la estrella matutina aparece al amaneceré y la estrella vespertina aparece al atardecer, pero en los dos momentos es el mismo Venus, con significado propio y distinto de la otra.    

¿La referencia será siempre universal? como a dicho Pedro Abelardo de la edad medieval,   vamos ha decir que Abelardo una de sus aportaciones mas importantes es introducir que el universal esta en el significado y, en el momento que veo por ejemplo a lo lejos humo me viene a la mente la idea o el concepto de fuego y no la de un árbol o la de un animal, por eso dice que en universal para él esta en el significado. La manera de cómo Abelardo entiende los Universales termina diciendo que no esta en la realidad, sino en el significado que me abre paso a lo particular y en cambio para Frege se cree que hay un universal en la referencia que seria al mismo tiempo el significado. Es cierto que los dos hablan de significado pero no lo entienden de la misma manera. 

Si aplicáramos el ejemplo de Frege a Abelardo tendríamos que decir; el universal estaría en el lucero que yo veo y no en el sentido que tiene cada vez que pasa, por lo tanto a Frege le importa el sentido de la proposición y para Abelardo, lo único importante es el significado de cada signo. 

LA REALIDAD EN LUDWIG WITTGENSTEIN

   <<La vida es la vida dondequiera que haya un hombre vivo junto  a otros>>, Dirá Dostoiewski. Traduciendo esto en el pensamiento de Wittgenstein diremos mi pensamiento es mi pensamiento dondequiera que vaya una realidad hará referencia al mundo. Es así como el hombre tiene hambre del conocimiento de la realidad de los objetos, busca siempre una respuesta partiendo de lo que vemos .En el mundo de la filosofía se ha debatido durante siglos muchas preguntas, una de estas es: ¿cómo conocemos la realidad de las cosas? O ¿Qué tipo de realidades podemos conocer?  Si damos un repaso a la historia muchos filósofos han dado su punto de vista, pero yo me quiero detener con Ludwig  Wittgenstein.

   Ludwig Wittgenstein nació en Viena en 1889, a lo largo de toda su vida desarrollo dos tipos de pensamientos filosóficos, en la segunda de ellas es radicalmente critica a la primera, en toda su vida, publicó una sola obra, fue redactada en alemán pero su título es en latín: Tractactus lógico-Philosophicus. 

   Algunos testimonios dicen que conocer la obra no era nada sino conocerle a él, sin embargo  su pensamiento, es realmente interesante incluso coincidió la función pragmática de la filosofía con los positivistas lógicos.  El objetivo principal de Wittgenstein, era dar a conocer con mayor claridad lo que se puede pensar y lo que se puede expresar de modo que, lo que expreso signifique algo, no precisamente que el texto nos aumente en conocimiento como los juicios sintéticos a priori de Kant sino, lo que se piense se dé a conocer con claridad, teniendo como medio el lenguaje, es decir lo que me expresan es lo que juzgo. Es una certeza que en la mente de cada persona existen muchas informaciones, y por eso la expresión “cada cabeza es un mundo,” un mundo de saberes; la cuestión aquí es como expresamos nuestras ideas, porque en la sociedad, muchas personas hablan pero poco son los que se comunican.   Como lo dirá más adelante: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo y los límites de mi mundo son los límites de mi lógica… el mundo es mi mundo de modo que yo soy mi mundo.

  Wittgenstein ve el mundo como un conjunto de hechos, y no de cosas, los hechos son estados de las cosas, es decir, el mundo son estados de las cosas, en otras palabras el mundo es todo lo que sucede, los hechos que se encuentran combinados en modo diverso, siguiendo la lógica de sus propiedades internas que son como los patrones que cada cosa es, por ejemplo el ADN de una semilla de un árbol; esta semilla esta potencia de llegar a ser un árbol, por eso dice que el mundo es todo lo que acontece y no un mundo de cosas inmutables. Cada hecho siguiendo la lógica de sus propiedades internas, algunos son existentes y otros son potenciales o hechos posibles; estos hechos obtendrán la existencia actual. Por lo tanto el mundo es la integridad de los hechos o estados de cosas existentes, que son los que están en acto, es decir son seres perfectos; pueda  que estén en potencia pero lo que veo ahora son los hechos existentes; en cambio la realidad es la integridad de cosas, tanto existentes como  posibles, la contrariedad es la no aceptación de los hechos posibles en el mundo, porque, lo podríamos encajar en los hechos existentes, asimilándola a un ente que está en acto y a la vez está en potencia; la respuesta esta en su objetivo que es distinguir la realidad y el mundo.

  La realidad para Wittgenstein está compuesta de proposiciones, estas proposiciones son figuras o representaciones de los hechos, es decir que la realidad es meramente lógico,  se da en el pensamiento. ciertamente lo exterior, el mundo son hechos existentes, pero la realidad se da en el pensamiento, incluso la realidad es un pensamiento, por eso afirma que: una representación lógica de hechos (realidad) es un pensamiento, con esto no niega que el mundo no sea una realidad sino como lo explica en el Tractactus lógico-philosophicus que  la proposición(realidad) tiene sentido; solo en el contexto (mundo) de una proposición, lo que en Husserl en su teoría de la intencionalidad de la conciencia afirma: en todo conocimiento se conoce algo, la conciencia es conciencia de algo. Pero Wittgenstein se basó en el atomismo lógico de Russell  y la referencia y sentido de Frege. Por eso que la realidad de Wittgenstein se tiene que tender hacia algo o por eso que una proposición molecular que son lógicos_ empíricos se forma por medio de las proposiciones atómicas o por eso es que el sentido (SIN) tiene que dar sentido a la referencia (BEDEUTUNG). En ese caso, lo que pienso, es una realidad que se ve concreto en el mundo,  es decir siempre hace referencia al mundo; en el pensamiento se da una verdadera sustancia a la relación con el hecho. Por tanto lo que no se puede pensar es mejor callar, pues los límites de la lógica son los límites del mundo; rebasar la lógica es una contradicción.

martes, 21 de octubre de 2014

SOBRE LOS LIMITES DE LA RAZÓN: EL NOÚMENO Y LA REAFIRMACIÓN DEL FENÓMENO

   ¿Qué es lo que ha sucedido con la metafísica cuando sus caminos no han alcanzado una vía segura para alcanzar su fin, puesto que «se ve obligada a retroceder una y otra vez y a tomar otro camino»? Y es que cuando sucede esto podemos estar seguros que «no es más que un andar a tiendas» (Crítica de la Razón Pura, BVII).  El filósofo de Königsberg entiende que la desgracia de la metafísica es el hecho que desee estar por encima de la razón, sobre pasar sus límites, de ello, que no pueda ser considerada una ciencia, sino ineludible  tendencia inherente al hombre. Ahora bien, en el capitulo III de la analítica de los principios, Kant, desarrolla su doctrina sobre fenómenos y noúmenos, en el que insiste sobre los limites de la razón, contenida en el noúmeno, de cual quisiera hacer algunas consideraciones y entrever como la insistencia de los límites de la Razón aseguran un conocimiento válido, necesario y a la vez expansivo, características fundamentales en toda ciencia y el sistema filosófico kantiano.  

   Kant habla sobre el conocimiento como una isla basta pero limitada por un océano ancho y borrascoso, «patria de la ilusión», donde la Razón es el navegante ansioso de descubrimientos incapaces de abandonar, pero tampoco de concluir. El territorio de la isla es el espacio firme donde el entendimiento  puede construir todo tipo de ciencias, puesto que se asienta sobre la firmeza de la experiencia sensible teniendo como objeto de conocimiento todo tipo de fenómeno. Sin embargo, el territorio marino corresponde al lugar donde la razón pretensiosa desea edificar sus conocimientos metafísicos. Lo que aquí Kant trata de evidenciar es el límite que tiene la razón en cuanto al conocimiento trascendental, es decir, todo aquello que puede llamarse conocimiento en sentido estricto, no puede traspasar los limites de la experiencia, limites de la isla antes eludida, puesto que todo objeto que es dado a nuestras impresiones sensibles, considerados fenómenos, son dadas al entendimiento. Ahora bien, Kant admite la existencia de noúmenos como «objeto de una intuición no sensible»  o en otro lado: objeto de un intuición inteligible, sin embargo, no es un concepto que corresponda con una realidad fenoménica, a pesar de ello, sí lo es de la realidad limitada de nuestro conocimiento. Ahora bien, si es un concepto al margen de la sensibilidad, ¿cómo se llega a su conocimiento? Por ello, ¿No es acaso ilegitima su mera consideración? Estas preguntas deberán ser analizadas en otro momento, lo que ahora interesa es considerar como los limites de la razón acentúan y afirman el conocimiento que Kant tanto desea encontrar: puro y expansivo. 

   Dice el filosofo de Königsberg luego de un complejo análisis: 
«lo más que puede hacer a priori el entendimiento es anticipar la forma de una experiencia posible; nunca sobrepasar lo límites de la sensibilidad» (CRP,  A 246-247; B 303)
Esto demuestra que la noción de noúmeno no es sino un concepto limite, utilizado para demostrar las pretensiones de la razón y afirmar los limites trascendentales de esta, reafirmando así su doctrina sobre la trascendentalidad, es decir, el conjunto de leyes internas del entendimiento  que son condición de la experiencia, por lo que no es un ir mas allá de la sensibilidad, si no un venir mas acá, indagando en la condiciones apriorísticas del entendimiento y la sensibilidad, condiciones que por ser independientes de la sensibilidad (no prescinden de ella sino mas bien la condicionan) pueden suministrar al conocimiento sensible (criterio de expansión) las condiciones de necesidad y universalidad. 

   La verdadera dificultad surge cuando Kant habla de los noúmenos como cosa en sí, algo de lo que nada podemos saber, que, aunque no es contradictorio, acentúa más la duda sobre su realidad objetiva, puesto que si nuestro conocimiento solo se refiere a lo sensible, el noúmeno no estaría en las posibilidades de la razón especulativa, solo quedaría pensar que es el contrapeso del fenómeno, como reafirmación de este. Ello también supone ser una salida a cierto escepticismo metafísico engendrada por  los desvaríos de la razón que no ha reconocido sus límites.