Metafísica

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miércoles, 22 de octubre de 2014

SENTIDO Y REFERENCIA, ¿UNIVERSALIDAD?

       Muchas veces nos ha pasado; al clarear un nuevo día siempre hay  un ultimo lucero en desaparecer ― lucero matutino — al momento de asomarse el radiante sol y luego al finalizar el día, en el atardecer hay un único lucero, quien es el primero en dejarse ver, al ocultarse el sol — estrella vespertina ― este lucero del cual nos referimos es el planeta Venus. De esta vivencia vamos a  tratar ahora. En numerosas ocasiones nos pasan cosas similares,   pero que a la larga suelen ser lo mismo. Con esto no se pretende decir; nuestros sentidos externos engañan, no obstante lo sucedido allí, es que la mente del hombre juega con los conceptos y palabras como un niño con lo bloques de un lego creando así, proposiciones. 

Como bien sabemos, cuando un hombre conoce los
 «términos o cosas nuevas y las empieza ha relacionar sufren ciertas modificaciones de su sentido en virtud del contexto en que  se emplean» (Mariano Fazio, francisco Fernández Labastida, Historia de la Filosofía contemporánea, Palabra, Madrid 2004, pp. 218.)
 aunque el signo sea el mismo y sin pasar por alto que el pensar no es lo sinónimo de lo pensado los dos son distintos.

Por  el ejemplo dicho es la dada por Gottlob Frege — Hombre de gran capacidad intelectual, considerado padre de la lógica matemática y de la filosofía analítica. Entre sus obras principales podemos mencionar: sobre el sentido y la refencia (1892), entre otras, es la que nos interesa ahora― Cuando Frege hablada de el sentido (sin) y la referencia en ocasiones también puede traducirse como significado (Bedeutung)  de alguna experiencia vivida y, claro por la manera de cómo nuestra mente llega a trabajar cuando entiende un concepto o alguna argumentación de algo extra mental llamado por él, la referencia.

Ahora hagamos pues la explicación de cómo entiende el sentido y la refencia sin olvidar el motivo del por que da el ejemplo de lucero matutino y lucero vespertino,  iniciamos diciendo la manera de cómo entiende la aplicación del concepto:

«Cando se concibe o piensa una idea, no se la crea, sino que se entra en una cierta relación con algo que ya existía antes; relación que es diferente de la de ver una cosa y de la de tener una representación» 
Gottlob Frege, Kleine Schriften (ed. I. Angelelli), Darmstadt  1967. Pág. 354.

Lo que dice Frege es hasta cierto punto verídico, ya que las ideas entendidas, tuvieron algo que ya existía (referencia) que me ayudo a formarlas. Por ende cuando hablamos, habrá siempre sentido y   referencia; si no le podemos dar un sentido a todo lo que decimos no podemos entender en si lo que aquello que deseamos entender. 
Hagámonos ahora unas cuantas  preguntas ¿Qué es el sentido y referencia?  el primero es el modo como este describe la referencia, lo real significado por la expresión lingüística, es por medio de la cual se transporta o transparenta es el planeta Venus, en el ejemplo del lucero seria el signo que le da sentido a la transparentacion que se hace,   es lo entendido de la referencia a mi conocimiento, por medio del signo  captado por mis sentidos —es por lo tanto aquello entendido—; el segundo en cambio es un elemento extralingüístico: es lo real significado por la expresión lingüística:   es algo extramental, al mismo tiempo extralingüístico, ya que esta fuera de mi mente y sin los términos lingüísticos yo no podría describirlo para poder decir algo de X o Y signo,  es algo del cual no puedo dudar que exista, entonces afirma su valor de verdad; para el ejemplo del lucero en los dos momentos a parece la misma referencia que seria el planeta Venus, sin embrago en esta ocasión como en muchas otras ocasiones poseen sentidos distintos, en la estrella matutina aparece al amaneceré y la estrella vespertina aparece al atardecer, pero en los dos momentos es el mismo Venus, con significado propio y distinto de la otra.    

¿La referencia será siempre universal? como a dicho Pedro Abelardo de la edad medieval,   vamos ha decir que Abelardo una de sus aportaciones mas importantes es introducir que el universal esta en el significado y, en el momento que veo por ejemplo a lo lejos humo me viene a la mente la idea o el concepto de fuego y no la de un árbol o la de un animal, por eso dice que en universal para él esta en el significado. La manera de cómo Abelardo entiende los Universales termina diciendo que no esta en la realidad, sino en el significado que me abre paso a lo particular y en cambio para Frege se cree que hay un universal en la referencia que seria al mismo tiempo el significado. Es cierto que los dos hablan de significado pero no lo entienden de la misma manera. 

Si aplicáramos el ejemplo de Frege a Abelardo tendríamos que decir; el universal estaría en el lucero que yo veo y no en el sentido que tiene cada vez que pasa, por lo tanto a Frege le importa el sentido de la proposición y para Abelardo, lo único importante es el significado de cada signo. 

«JUEGOS DEL LENGUAJE» (SPRACHSPIELE)

   En la filosofía del lenguaje, el filósofo analítico considera que la misión de la filosofía, no es otra cosa que desentrañar los mecanismos que rigen el lenguaje conceptual (función terapéutica), a fin de identificar los errores o confusiones que se introducen en el habla cotidiana. Ludwin Wittgenstein (Austria 1989, en su primera obra Tractactus Lógico – philosophicus (1922), la filosofía encuentra una función meramente pragmática; una actividad de clarificación de las ideas, delimitando con claridad lo que puede ser pensado y expresado en modo significativo. En su obra póstuma Las Investigaciones filosóficas (1953), toma distancia respecto a las ideas expresadas en el Tractactus. En ella, concibe que el ámbito del sentido es más amplio que lo demarcado por las férreas leyes de la lógica matemática y de la experiencia. Pues el sentido de las proposiciones y de las palabras nace del uso que de ellas hacemos en el lenguaje. Desde este análisis se deduce que una palabra u oración tiene el sentido que nosotros le hemos dado,  y no porque estén dotados de algún poder independiente de nosotros. Por ende, para comprender su significado hay que examinar en que circunstancia le fue asignado; tarea que es fruto de la observación de las palabras en el lenguaje, donde se descubre que el sentido no es unívoco como lo expresado en el Tractactus, sino análogo o contradictorio sino se tiene en cuenta el contexto lingüístico ¡No piense, mire primero! Y para afrontar estas peculiaridades introduce el juego del lenguaje: 
«se trata de las reglas que los hablantes deben seguir en los distintos ámbitos en los que se utiliza el lenguaje, para poder articular una idea o dialogo que sea significativo en cada contexto lingüístico concreto» (Hist. Fil. Cont. Mariano Fazio – Francisco Fernández, pp.234)

   Desde esta perspectiva el sentido entraña una concepción pragmática porque el significado no depende de su correspondencia con un estado de cosas en el mundo, sino de su congruencia y uso adecuado dentro del juego de la lengua que corresponde. Rechazando de este modo un lenguaje ideal, como lo propuesto en el Tractactus. Así mismo, las proposiciones lógicas y matemáticas al no tener representaciones (referencia empírica) carecen de sentido, pues «de lo que no se puede hablar, es mejor callar». Por tanto, es necesario superar estas proposiciones para mirar correctamente el mundo, pues las proposiciones del lenguaje representan el mundo.

   Por consiguiente, el autor en su obra póstuma, afirma que solo existen los lenguajes reales y lo que hay que hacer es comprender el mundo a través de esos lenguajes, pues las palabras cobran sentido dentro del juego que hacemos con ellas. El lenguaje no solo representa los hechos del mundo, sino se trata  en último término de una relación interpersonal, en la que nos relacionamos mediante diversos juegos. Esta diversidad de juegos que se interfieren  está sujetos al cambio histórico, poniendo en evidencia que no existe un solo lenguaje.


   Y que estudiar un lenguaje es estudiar una forma de vida, pues es parte de la historia natural y de la conducta del hombre; es decir, hablar un lenguaje es parte de una actividad o forma de vida (cultura). 

LA REALIDAD EN LUDWIG WITTGENSTEIN

   <<La vida es la vida dondequiera que haya un hombre vivo junto  a otros>>, Dirá Dostoiewski. Traduciendo esto en el pensamiento de Wittgenstein diremos mi pensamiento es mi pensamiento dondequiera que vaya una realidad hará referencia al mundo. Es así como el hombre tiene hambre del conocimiento de la realidad de los objetos, busca siempre una respuesta partiendo de lo que vemos .En el mundo de la filosofía se ha debatido durante siglos muchas preguntas, una de estas es: ¿cómo conocemos la realidad de las cosas? O ¿Qué tipo de realidades podemos conocer?  Si damos un repaso a la historia muchos filósofos han dado su punto de vista, pero yo me quiero detener con Ludwig  Wittgenstein.

   Ludwig Wittgenstein nació en Viena en 1889, a lo largo de toda su vida desarrollo dos tipos de pensamientos filosóficos, en la segunda de ellas es radicalmente critica a la primera, en toda su vida, publicó una sola obra, fue redactada en alemán pero su título es en latín: Tractactus lógico-Philosophicus. 

   Algunos testimonios dicen que conocer la obra no era nada sino conocerle a él, sin embargo  su pensamiento, es realmente interesante incluso coincidió la función pragmática de la filosofía con los positivistas lógicos.  El objetivo principal de Wittgenstein, era dar a conocer con mayor claridad lo que se puede pensar y lo que se puede expresar de modo que, lo que expreso signifique algo, no precisamente que el texto nos aumente en conocimiento como los juicios sintéticos a priori de Kant sino, lo que se piense se dé a conocer con claridad, teniendo como medio el lenguaje, es decir lo que me expresan es lo que juzgo. Es una certeza que en la mente de cada persona existen muchas informaciones, y por eso la expresión “cada cabeza es un mundo,” un mundo de saberes; la cuestión aquí es como expresamos nuestras ideas, porque en la sociedad, muchas personas hablan pero poco son los que se comunican.   Como lo dirá más adelante: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo y los límites de mi mundo son los límites de mi lógica… el mundo es mi mundo de modo que yo soy mi mundo.

  Wittgenstein ve el mundo como un conjunto de hechos, y no de cosas, los hechos son estados de las cosas, es decir, el mundo son estados de las cosas, en otras palabras el mundo es todo lo que sucede, los hechos que se encuentran combinados en modo diverso, siguiendo la lógica de sus propiedades internas que son como los patrones que cada cosa es, por ejemplo el ADN de una semilla de un árbol; esta semilla esta potencia de llegar a ser un árbol, por eso dice que el mundo es todo lo que acontece y no un mundo de cosas inmutables. Cada hecho siguiendo la lógica de sus propiedades internas, algunos son existentes y otros son potenciales o hechos posibles; estos hechos obtendrán la existencia actual. Por lo tanto el mundo es la integridad de los hechos o estados de cosas existentes, que son los que están en acto, es decir son seres perfectos; pueda  que estén en potencia pero lo que veo ahora son los hechos existentes; en cambio la realidad es la integridad de cosas, tanto existentes como  posibles, la contrariedad es la no aceptación de los hechos posibles en el mundo, porque, lo podríamos encajar en los hechos existentes, asimilándola a un ente que está en acto y a la vez está en potencia; la respuesta esta en su objetivo que es distinguir la realidad y el mundo.

  La realidad para Wittgenstein está compuesta de proposiciones, estas proposiciones son figuras o representaciones de los hechos, es decir que la realidad es meramente lógico,  se da en el pensamiento. ciertamente lo exterior, el mundo son hechos existentes, pero la realidad se da en el pensamiento, incluso la realidad es un pensamiento, por eso afirma que: una representación lógica de hechos (realidad) es un pensamiento, con esto no niega que el mundo no sea una realidad sino como lo explica en el Tractactus lógico-philosophicus que  la proposición(realidad) tiene sentido; solo en el contexto (mundo) de una proposición, lo que en Husserl en su teoría de la intencionalidad de la conciencia afirma: en todo conocimiento se conoce algo, la conciencia es conciencia de algo. Pero Wittgenstein se basó en el atomismo lógico de Russell  y la referencia y sentido de Frege. Por eso que la realidad de Wittgenstein se tiene que tender hacia algo o por eso que una proposición molecular que son lógicos_ empíricos se forma por medio de las proposiciones atómicas o por eso es que el sentido (SIN) tiene que dar sentido a la referencia (BEDEUTUNG). En ese caso, lo que pienso, es una realidad que se ve concreto en el mundo,  es decir siempre hace referencia al mundo; en el pensamiento se da una verdadera sustancia a la relación con el hecho. Por tanto lo que no se puede pensar es mejor callar, pues los límites de la lógica son los límites del mundo; rebasar la lógica es una contradicción.

PAUL RICOEUR: Hermenéutica de los símbolos

Biografía

   Paul Ricoeur  es un historiador de  filosofía y filósofo, nació en Valence (Drame), el 27 de febrero de 1913. 
Profesor de historia de  la filosofía  en la  Universidad de Estrasburgo, y paso en la  universidad de Sorbona. 
Se interesó principalmente por el  existencialismo, la fenomenología  y el psicoanálisis.
   También mantuvo algunos contactos con Mounier. 


Hermenéutica de los símbolos 


   Paul Ricoeur, se destaca en la hermenéutica antropológica, en otras palabras, realiza  una filosofía de la interpretación. En su pensamiento antropológico presenta al hombre como persona ante los maestros de la sospecha, que son otros pensadores que definen al  hombre en otros sentidos; Marx,  define al hombre como homus economicus, o  la materialización del hombre, y no es el sujeto quien determina la conciencia, sino su ser social quien lo determina. Nietzsche, en su forma de pensar, define  al sujeto como  voluntad de poder, el superhombre, quien debe lograr un dominio subjetivo. Y Freud, en un marco psicológico define en tres patrones la persona, el ello, el superyó, y la realidad o necesidad. Son formas que condicionan la realidad de la persona.

   Ante estas afirmaciones Ricoeur, no quiere definir al hombre  como conciencia, ni afirma al sujeto  como un yo, sino trata de definir a la persona en un  término donde pueda englobar la dignidad de cada ser humano. En palabras de Paul Ricoeur: 
«por lo que prefiero decir persona en vez de conciencia, sujeto, yo.» 
   Define a la persona como unión de significado entre libertad y culpa. Es aquí donde podemos observar su ética. Donde nos afirma diciendo que la persona, el hombre, se sitúa en una relación o armonía, entre lo  voluntario e involuntario, tal relación  se vincula en la triple dimensión: decir, actuar y consentir. 
«El nombre es el que decide y ante una decisión, hay un consentimiento y ante un consentimiento hay una acción.»

  Las necesidades, las emociones, los hábitos siempre van relacionados con la voluntad, que responde, mediante la elección, y si hay una elección entonces el hombre es libre porque con su voluntad puede elegir lo que quiere. Ricoeur, al analizar más profundamente al ser humano, se da cuenta que el hombre es un ser limitado, tiene una voluntad frágil, entonces tiene una capacidad del mal, o una inclinación al mal, por que tiene la voluntad frágil y débil. Por lo tanto siempre tiene una lucha entre lo voluntario, el querer originario, y lo involuntario, naturaleza invencible, como carácter finito, inconsciente, indefinido, como vida contingente. En otras palabras tiene una lucha entre el bien y el mal. 

   Ante todo esto  se pregunta por el método que  se puede emplear, para encontrar el sentido del hombre ante sus fragilidades. Ricoeur, usa la hermenéutica, para interpretar los símbolos,  en un sentido directo e indirecto, así como primario y secundario y de esa forma se comprende la falibilidad del hombre, el mal y la culpa. Son los mitos los que deben ser comprendidos, ya que nos transmiten los símbolos,  que  nos llevan hasta el origen del pecado; la culpabilidad del hombre. Para Ricoeur, el primero de los mitos va ser el referente bíblico de Adán. Al interpretar esa figura nos muestra el origen del mal, y la universalidad del mal, por esta misma razón el actuar del hombre se encierra en distintas formas de vida, de pensamiento, y que una elección desorientada lo lleva a la perdición, sin importar cuento es el valor de su voluntad.

   Ahora bien la interpretación  es un problema simbólico,  por que se comprende en distintos significados, por lo tanto Ricoeur, lo va a centrar en una filosofía de lenguaje, porque la angustia, la emoción, el miedo que proviene del pecado, todo esto se expresa mediante el lenguaje, mediante las palabras. Y cuando  en las interpretaciones, muestran conflictos de contradicción, lo soluciona diciendo, «que no hay que absolutizar los sentidos que se da en cada interpretación de cada mito,» porque también están cargados de sentidos y significados incomprensibles.

LA REDUCCIÓN FILOSÓFICA EN LA FILOSOFÍA DE B. RUSSELL, Y LA DEFENSA DE LA FILOSOFIA EN LA METAFÍSICA DE SANTO TOMAS

   Sin duda nos hemos acostumbrado tanto a tener las cosas fáciles, y creo que no hay ningún problema al que podamos decir que nuestra sociedad viven en un estado de comodidad. Lo dicho anterior lo hago porque incluso hasta usar nuestro intelecto queremos darle como que las cosas fáciles, queremos reducir y hasta qué punto, de ya no darle “trabajo”. Al son de estas especulaciones quisiera dejar de entrever sobre la realidad, que reducir ciertos aspectos de nuestro intelecto causa ciertos errores. Por lo tanto pues no podemos reducir todo, por ejemplo la filosofía y el ser, y si hay alguno que lo haga es solo para “no” causarse más problemas; parafraseando a Heidegger, porque existe el Ser, y más aun, el Ser y la participación. Porque no más bien existiera nada, así nos evitaríamos el problema (cfr. G. Fraile, Ha. Fil. II, II).

   En la sociedad vemos marca este aspecto, normalmente siempre se quiere reducir. Por ejemplo: reduzcamos el número de hijos para tener una mejor economía. Ahora bien, a ¿Qué viene todo esto? Quiero fijarme en un pensador británico, Russell. Éste quiere reducir la filosofía es su contexto a una lógica, y, es mas a una lógica matemática. 

   Pero si vemos más detenidamente éste pensador tiene cierta similitud con un colega suyo, Moore, en el que observamos que los problemas de los filósofos son solo de ideas, porque en la realidad no hay problemas, por lo tanto es un problema de lenguaje (cfr. G. Fraile, Ha. Fil. VII, Pág. 89- 92). Propone pues un análisis lógico. Análisis que consiste en examinar las proposiciones en la teoría de los filósofos y poder observar la verdad o la falsedad.

   Russell tiene un modo de pensar similar, y propone un atomismo lógico en la que se analiza el lenguaje y las proposiciones, por lo tanto una reducción lógica en la filosofía. Ya que solo con este análisis lógico la filosofía tendrá rigor y ya no crea problemas. Pasar de un lenguaje común a proposiciones lógicas (Cfr. Nuestro conocimiento del mundo exterior, trad. En obras completas II cit. Ha. Fil. G. Fraile, Pág. 122).

   Por consiguiente existen hechos simples o particulares en la que notamos diferencia, gracias a la lógica (ibíd. Pág. 123). Esto nos plantea que cada cosa tiene un nombre, y a cada cosa individual le corresponde un nombre; este modo de ver la realidad contrasta con la postura de los universales en la filosofía realista y se acerca más al nominalismo de Occam.  Podemos observar pues que este realismo lógico es un reduccionismo lógico, reducir la realidad a la lógica.

   Por lo dicho cabe preguntar como quedaría fijada la filosofía, pues se encargaría de analizar los conceptos o ideas. Pero podemos cuestionarnos sobre este aspecto, en la filosofía el ser es algo fundamental, ¿Qué es el ser pues, si tuviéramos que aceptar la reducción? ¿Podemos acaso reducir el ser a un aspecto lógico? Si así fuera ¿Dónde quedaría el ser que es el hace que las cosas sean? Y si todo llevara a aceptar ¿la filosofía, que es el estudio del ente en cuanto ente, podemos reducirla a lógica, que se encargue de estudiar los resultados de la ciencia en progreso?

   Todo esto Russell dirá que sí, que ahora la filosofía es lógica, que tiene que ocuparse de analizar proposiciones y utilizar un lenguaje matemático.

  Lo dicho anteriormente lo podemos refutar siguiendo el pensamiento de Santo Tomas. A lo largo de la historia del pensamiento filosófico hemos visto como la filosofía tiene un papel relevante (hasta el tiempo del positivismo, en la que la filosofía tenía un papel secundario, pero sin darse cuenta que utilizaban los métodos de la filosofía. Esto lo podemos entender de la siguiente manera: las ideas mueven al mundo) es mas el ser tiene el papel de fundamento, ya que sin él nada existiría. Entonces descartamos a la lógica, claro que no. La lógica es algo importante en la filosofía pero no del todo. Sino que la filosofía tiene un desarrollo importantísimo pues estudia al ser en cuanto ser y su amplitud.

   Santo Tomás dirá: 
«aquello que primeramente concibe la inteligencia como lo más evidente y en lo cual viene a resolverse todas sus concepciones, es el ente» (S. Tomas, de caelo et mundo, Lib. I, Lect. 22 cit. Ha. Fil. Medieval, J. I. Saranyana, Pág., 219) 
por lo tanto nuestra inteligencia comprende que algo existe, pues ente es lo que es. Tal afirmación de que el ente es, es una expresión de convencimiento de que todas la realidad esta actualizada tanto el espíritu que conoce, como las cosas conocida. La metafísica tomista evita reducir la estructura de lo concreto a la estructura de nuestro lenguaje, es decir, a la de nuestro pensamiento abstracto. El ente no es un predicado, no es un concepto, no es como un género supremo. El ente no es un denominador común que excluye la multiplicidad o, al menos, la hace bastante ilusoria, sino que el ser es a la vez lo más universal y lo más individual, porque solo se capta en las realidades individuales. (Ha. Fil. Medieval, J. I. Saranyana, Pág. 220)

   Por lo tanto la filosofía no se puede reducir a la lógica, sino que la lógica está incluida en la filosofía, que por cierto fue desarrollada en la filosofía de Aristóteles y Santo Tomas, como de muchos también.

martes, 21 de octubre de 2014

EL FALSIFICACIONISMO

   En la filosofía contemporánea, surgió el pensamiento científico, como su mayor exponente fue Agusto Comte, éste a su vez desarrollo su pensamiento conocido como positivismo, este pensamiento se basa principalmente en las ciencias empíricas y rechaza cualquier especulación metafísica o teológica, se tiene una especial confianza en la racionalidad científica, ya que solo es válido la afirmación científica. A raíz de esto surge la filosofía del lenguaje, esta filosofía está convencida que las soluciones a las interrogantes filosóficas se encuentran en el análisis lógico lingüístico de los sistemas conceptuales. Para esta nueva concepción de la filosofía, los problemas filosóficos son reducidos a problemas lingüísticos, que a su vez pueden ser resueltos utilizando los instrumentos que proporcionan la lógica y las estructuras del lenguaje.

   Después de esto surge un grupo de filósofos y científicos conocido como el Círculo de Viena. Su proyecto principal era alcanzar una exposición unificada de la ciencia, para esto es necesario utilizar un lenguaje común elaborado por la filosofía lógica, basándose en el lenguaje de la filosofía. Era necesario tratar de fundamentar el valor de todo conocimiento sobre el principio de verificabilidad –solo tienen sentido aquellas proposiciones que se puedan verificar accediendo a la experiencia sensible y la observación experimental-. Como instrumento principal utilizaban la lógica simbólica de Russell, que era pensar o calcular, así hacer del pensamiento un cálculo, de esa forma obtener resultados anticipados, también el Círculo de Viena se le llamo neopositivismo, porque se identificaban con el positivismo, que tenía una actitud anti-metafísica. De este neopositivismo surge el positivismo lógico, como exponente es Carnap. Intenta elaborar una reconstrucción rigurosa de todas las ciencias aplicando el atomismo lógico de Russell, que consiste en un nuevo lenguaje simbólico, que busca siempre la certeza. Esta reconstrucción de las ciencias es posible gracias a la inducción, es lo que hace posible la verificación, esto nos lleva a una filosofía de la ciencia, que es reducir la filosofía  a pura lógica. Este positivismo lógico, hace de las ciencias un sistema de proposiciones construido a partir de la experiencia, estas proposiciones pueden ser teóricas y observacionales. Las observacionales, son conocimientos indudables, pues tienen su fundamento en la experiencia inmediata y las proposiciones teóricas se construyen por inducción. El objetivo de Carnap es reducir los principios lógicos, los términos teóricos y expresiones que las doctrinas científicas construyen a base de observaciones empíricas, fundamentando de esta manera todo el saber a la experimentación. Para el positivismo lógico la filosofía tiene únicamente la función de esclarecer y ordenara lógicamente las afirmaciones de las ciencias experimentals, la filosofía no se ocupa de estudiar directamente la realidad, ya que esto solo es objeto exclusivo de las ciencias experimentales. Este positivismo lógico somete todas las proposiciones a experimento por lo tanto si una proposición no es demostrable experimentalmente es falsa. Ahora tratare de dar a conocer el falsificacionismo de Popper.

   Popper trata de darle una mejor explicación a lo presentado anteriormente e intento reformular los principios del positivismo lógico, pero en su intento se alejó definitivamente de él, con el falsicicacionismo.

   Popper acepta que el único conocimiento valido es la ciencia, pero rechaza la verificación empírica como criterio de validez, no está de acuerdo que el conocimiento y el desarrollo de la ciencia puedan explicarse o justificarse  haciendo una hipótesis o conjeturas, que la mente   tiene capacidad para alcanzar verdades universales validas que se generalizan a partir de la observación repetida de casos particulares 
<<para ilustrar como se aplica el falsificacionismo podemos utilizar el conocido ejemplo de los cisnes. En efecto el enunciado universal “todos los cisnes son blancos”  nunca podrá ser verificado en modo definitivo a través de la experiencia, porque a pesar de la acumulación de innumerables experiencias del tipo –este cisne es blanco – siempre existe la posibilidad de una experiencia futura del tipo –este cisne no es blanco –. Dicho con otras palabras, infinitas experiencias singulares del tipo –este o aquel cisne es blanco- no le quita a la generalización – todos los cisnes son blancos- su carácter hipotético o conjetural, ya que basta una sola observación empírica de un cisne negro o de otro color para invalidarla. Justamente, el hecho de ser una conjetura o hipótesis que puede ser demostrada falsa, es lo que concede a la afirmación –todos los cisnes son blancos- su provisional dignidad de enunciado científico. Por el contrario, cuando una afirmación no puede ser desmentida por la experiencia, quiere decir que no tiene ninguna relación real con ella, y por lo tanto no nos pueden decir nada cierto acerca de la realidad. De esta manera, la falsificabilidad se convierte en criterio que nos permite distinguir entre una afirmación científica y otra que no lo es >>. (FAZIO MARIANO, FERNÁNDEZ LABASTIDA FRANCISCO, Historia de la filosofía IV, Palabra, Madrid, 2009.) 
   Popper no está de acuerdo en que la mente, en su proceso de conocimiento, adopte solamente una actitud pasiva y receptiva. Ya que la mente no es una hoja en blanco en que la percepción da entrada a las sensaciones repetidas para formar conceptos. No está de acuerdo en reducirlo todo a pura inducción y a someter todas las teorías a verificación empírica por eso es necesario establecer diferencias que separen la ciencia y la metafísica para establecer las distintas características de uno y de otro saber. Ya que la condición de cientificidad de una teoría o de una proposición no solo reside en que pueda ser verificada por la observación y la experimentación, de lo contrario sería falsa. 

  El neopositivismo quito a la metafísica de su estudio porque hay cosas que no se podían experimentar, como la existencia de Dios, del alma o de seres espirituales, pero Popper no hizo a un lado la metafísica, aunque si consideraba que ésta no puede decir nada cierto a cerca de la realidad, ya que sus afirmaciones no pueden ser sometidos al examen de la prueba empírica, eso no quiere decir que necesariamente aquella desempeñe un papel negativo en el desarrollo de la ciencia. El neopositivismo reducía al ser a pura experimentación, esto lo hacía limitado, porque solo era real lo que se podía experimentar, pero con el falsificacionismo se concluye que no solo lo verificable es real, y el gran mérito de Popper es rescatar la riqueza del ser afirmando que no hay que encerrar el ser en una conjetura, que el ser puede ir mas allá de la experimentación, y que la verdad no hay que encerrarla en una hipótesis, sino que está en la mente por lo tanto es lógica. 

lunes, 20 de octubre de 2014

EL LENGUAJE COMO MEDIO DE LA EXPERIENCIA HERMENEUTICA

«La conversación, es un proceso por el que se busca llegar, a un acuerdo. Forma parte de toda verdadera conversación el entender realmente al otro, dejar valer sus puntos de vista, y ponerse en su lugar, no en el sentido de que se le quiera entender como la individualidad que es, pero sí en el que se intenta entender lo que dice».(Cfr. H.G. Gadamer, Verdad y Método)
   Siempre hemos tenido en cuenta, que el lenguaje es un medio muy importante para la comunicación, pero alguna vez nos hemos preguntado ¿Cómo es posible, que el lenguaje sea un medio para la experiencia hermenéutica? Claro, no será posible contestar con cierta espontaneidad a esta pregunta, pues quizá no tengamos conciencia de que, el lenguaje está anclada en nuestra naturaleza y solo es posible a través de la razón, y que quizá tampoco seamos conscientes de que lo utilicemos todos los días, al encontrarnos con las realidades que nos rodean; pues esto es posible gracias a que somos seres racionales. Desde este punto de vista quiero hacer una breve exposición sobre lo que el gran pensador Gadamer, concebía sobre el lenguaje como un medio de experiencia para la interpretación, pues en nuestro ambiente siempre estamos en continua comunicación por lo tanto estamos siempre exponiendo desde la hermenéutica; pero la pregunta es ¿interpretamos siempre al hablar o es que hablamos simplemente porque es nuestra naturaleza? O es que simplemente ¿empleamos el lenguaje cuando algo se nos presenta?

   Gadamer, afirma que acostumbramos a decir que «llevamos» una conversación, pero la verdad es que, cuanto más auténtica es la conversación, menos posibilidades tienen los interlocutores de «llevarla» en la dirección que desearían. De hecho la verdadera conversación no es nunca la que uno habría querido llevar. Al contrario sería más correcto decir «entramos» en una conversación, cuando no que nos «enredamos» en ella. En análisis de la hermenéutica romántica, la comprensión no se basa en un desplazarse, al interior del otro a una participación inmediata de él, puesto que comprender lo que alguien dice, es ponerse de acuerdo con la cosa no ponerse en lugar del otro y reproducir sus vivencias. En este caso podemos decir, que el lenguaje es el medio en la que se realiza el acuerdo de los interlocutores y el consenso sobre la cosa. 

   Por ejemplo: El proceso lingüístico en el que por traducción y traslación hace posible una conversación de dos lenguas distintas, el traductor tiene que trasladar aquí el sentido que se trata de comprender al contexto en el que vive el otro interlocutor. Pero esto no quiere decir de modo alguno que le esté permitido falsear el sentido al que se refería el otro. Precisamente lo que tiene que mantenerse es el sentido, pero como tiene que comprenderse en un mundo lingüístico nuevo, tiene que valerse en él de una forma nueva. Toda traducción es por eso ya una interpretación e incluso puede decirse que es la consumación de la interpretación que el traductor hace madurar en la palabra que se le ofrece. Aunque J. Habermas considere que lo paradigmático  de la hermenéutica es la interpretación de un texto recibido. Pues el intérprete parece entender al principio la frase del autor pero cuando se interna en la lectura hace la inquietante experiencia de que no entiende el texto lo suficientemente bien como para ser capaz de responder al autor en el supuesto de que éste le hiciera algunas preguntas. (Cfr. J. Habermas, Teoría de la acción comunicativa, I)  Pero, como hemos descrito anteriormente, en el ejemplo, precisamente lo que se tiene que mantener es el sentido, como también lo afirmaba, G. Frege, en su argumentación lingüística (sentido y referencia), donde hace notar, que el sentido es el modo en la cual describimos un objeto, aunque en cierta manera puede ser variante pero siempre nos referiremos al mismo objeto; y el ejemplo que Frege hace notar es «un pintor, un jinete, un zoólogo asociaran probablemente representaciones distintas con el nombre «Bucéfalo» (caballo de A. Magno, Hombre rudo y torpe) pero ambos se refieren a lo mismo.

   Pues bien, todos los fenómenos de entendimiento, de comprensión e incomprensión que forman el objeto de la denominada hermenéutica, constituyen un fenómeno de lenguaje, enuncia que no solo el proceso interhumano de entendimiento, sino el proceso mismo de comprensión es un hecho lingüístico incluso cuando se dirige a algo extralingüístico o escuchamos la voz apagada de la letra escrita (libros), un hecho lingüístico del genero de ese dialogo interno del alma consigo misma, como definió Platón la esencia del pensamiento. En este contexto cabe preguntar, si no se trata en cierto sentido, de diferentes modos de lingüisticidad. Pero ¿Qué decir de otros fenómenos a los que apunta el lenguaje como «el asombro que deja estupefacto» o la «muda admiración»? Son fenómeno de las que podemos decir: eso nos deja sin habla, y nos falta el lenguaje ante algo justamente por ser tan evidente su excesiva grandeza ante nuestra mirada cada vez más penetrante para que las palabras puedan agotarlo. ¿No es exagerado decir que el “quedar sin habla” es una forma más de lingüisticidad? ¿No estamos ante ese absurdo dogmatismo de los filósofos que se empeñan una y otra vez en poner las cosas cabeza abajo cuando están perfectamente sobres sus pies? Pero cuando alguien se queda sin habla, significa que ese alguien quisiera decir tanto que no sabe por dónde empezar. El fracaso del lenguaje demuestra su capacidad de buscar expresión para todo, un lenguaje con el que el individuo no acaba su discurso sino que lo inicia.

   Si nos damos cuenta el lenguaje, no es solo una de las dotaciones de que está pertrechado el hombre tal como está en el mundo, sino que en él se basa y se representa el que los hombres simplemente tengan mundo. Para el hombre el mundo está ahí como mundo, en una forma bajo la cual no tiene existencia para ningún otro ser vivo puesto en él. Y esta existencia del mundo está constituida lingüísticamente por tanto solo el hombre, que es un ser racional o por lo menos intenta serlo, puede comprenderlo interpretándolo. Pero recordemos esto no solo el mundo es un mundo en cuanto que excede al lenguaje; pues el lenguaje solo tiene su verdadera existencia en el hecho de que en él se representa el mundo. La humanidad originaria del lenguaje significa pues, al mismo tiempo la lingüisticidad originaria del estar-en-el-mundo del hombre. Tendremos que perseguir un poco más la relación del lenguaje y mundo si queremos ganar un horizonte adecuado, para la lingüisticidad de la experiencia hermenéutica.